Testimonio real – El paciente impaciente

EL PACIENTE “IMPACIENTE”

TESTIMONIO REAL, del paciente “impaciente” de mi estimada y fina Doctora especialista en Psiquiatría ADRIANA RIVAS.


Entorno (Antes del tratamiento):

Principios de junio, año dos mil seis.

Edad 45 años, abogado postulante, pequeño empresario ya que soy dueño de mi propio bufete.

Casado desde noviembre de 1994 con una gran mujer quien fuera mi compañera de Universidad y de Despacho, ella de 43 años, carácter fuerte, tono imperativo.

Vida sedentaria, alcohólico y fumador desde hace más de veintiséis años.

Niveles de colesterol, triglicéridos y estrés muy, muy altos, apenas tolerables.

Primer matrimonio, no obstante soy padre de cuatro hijos anteriores a mi vida conyugal.

Además del tabaco, alcohol en todas sus presentaciones, soy adicto al trabajo, apenas y convivo con mis hijos, tres de ellos viven con nosotros, mis hijas de 18 y de 5 años, y mi hijo de 18 meses.

El poco tiempo “libre” lo dedico a trabajar, mi despacho es una burbuja en la cual me siento protegido de mis obligaciones matrimoniales y de la paternidad.

29 de junio de 2006, al término de mi mañana se apersona a mi Bufete mi contraparte un abogado del Estado de México, a quien no le cuesta trabajo engañarme sobre un presunto acuerdo económico para con mi representado a quien llamaremos Miguel.

Caí en la burda trampa, 5 de la tarde, cumplimentan orden de aprehensión con hechos totalmente falsos contra de Miguel , es trasladado a las instalaciones de la Procuraduría, me acompaña mi esposa, de ahí mi cliente será trasladado al Reclusorio en Chiconaultla, Estado de México.

8 de la noche, se presenta ante mí, en el centro de la ciudad la esposa de Miguel, pone en tela de juicio mi posible participación en la situación legal de su esposo, un gran sentimiento de culpabilidad me invade, me voy a casa a “descansar”, no dormiré.

30 de junio de 2006; Sintomatología, nerviosismo extremo, fácilmente detectable, he adquirido múltiples tics, movimientos rápidos e ininterrumpidos en brazos y piernas, tronar incesante de dedos, mirada vaga, semblante y mirada que denotan “ausencia”, los síntomas que no se ven son peor, una gran sensación de VACÍO a la altura del esternón que “jala” hacia adentro de mi débil cuerpo, mi mente no puede retener dato alguno, carece de importancia cualquier cosa ajena la libertad de mi cliente;

Mi socia tiene que hacerse cargo de todo en mi oficina, mi esposa de mi casa y de mi propia persona.

Entre los conocidos surge el número telefónico de una Psiquiatra; ADRIANA RIVAS, quería ser atendido por un hombre, pero carezco de voluntad para oponerme a que mi esposa me traslade al consultorio, de hecho no estoy en posibilidad siquiera de manejar.

Una dama de rasgos finos, esbelta y elegantemente vestida nos recibe, digo en plural porque soy un cuerpo sin voluntad, mi esposa es quien aporta los datos indispensables para que nuestra gran profesionista cuente con los antecedentes para mi tratamiento.

DIAGNÓSTICO: Trastorno de ansiedad generalizada, prescripción; Ansiolíticos, estabilizadores emocionales, medicamentos potentes y efectivos, pero sobre todo REPOSO ABSOLUTO, ¡ en la torre!, jamás, desde que cumplí quince años he estado sin trabajar, sin actividad laboral, pero además sin ese tiempo que los demás llaman TIEMPO LIBRE, en realidad no lo conozco, para mí, hasta esa fecha el “tiempo libre” es el cúmulo de horas que puedo dedicar a trabajar, libar, fumar, platicar sobre música, modas y otros temas superfluos.

CONTRAINDICACIÓN el alcohol, para rematar, me quita de sopetón la única válvula de escape.

PRIMER DÍA del reposo absoluto, mi esposa ha preparado en la sala una colchoneta para recostarme cómodamente, me acompaña, pero tiene responsabilidades ineludibles, preparar la comida, cuidar al bebé, ir a la escuela por nuestras hijas, compras y demás labores propias del hogar, de esas que no tienen remuneración económica, sólo las afectivas y de satisfacción personal.

¡¡¡No es posible!!! Existen un puño y dos montones de canales que ininterrumpidamente pasan de todo tipo de series y películas casi sin anuncios, no suelto el control de la T.V. ni para ir al baño, si llegan mis hijos le cambian de canal.

Tengo a la mano el teléfono inalámbrico, mi celular, agenda y una libreta.

Mi esposa sale a las compras y cumplimiento de deberes hogareños, recibo una llamada en mi celular, es un cliente con una consulta sencilla, la otorgo…, Una hora después, cuando regresa mi esposa se percata; Sin querer comencé a laborar, dejé a un lado la importante y más clara prescripción, REPOSO ABSOLUTO, tomo notas en la libreta, agendo compromisos con la clientela, mismos que no podré cumplir, atiendo ambos teléfonos, etc.

De inmediato mi esposa pone remedio, habla con mi socia, es su sobrina, indica de forma clara y contundente, aunque un terremoto pase por encima del despacho, le corresponde a ella, como socia que es, resolver cada problema, citas, agendar compromisos, etc., prohibido pasarme o realizarme llamadas, mi esposa apaga y guarda mi celular, me indica que el teléfono de casa sólo será para recibir llamadas, más no para hacerlas, (mis clientes jamás han contado con el número de casa), vuelvo a las películas y series televisivas, dada mi flaqueza emocional no opongo resistencia alguna y por supuesto quedo absorto frente al televisor.

SEGUNDO DÍA de reposo absoluto, ¡¡¡resulta increíble el mundo que se esconde tras la pantalla del televisor, biografías, mundo animal, salud y medicina, series policiacas, de romances, intrincadas redes con numerosos laberintos en cana canal!!! Existen canales que sólo dedican su tiempo, espacio y programación para anuncios de productos QUE NADIE, ¡¡¡PERO

NADIE NECESITA!!!, para “rebajar” quilos de forma mágica, milagrosa y sin efectos secundarios, pónganse a hacer ejercicio sumen una dieta sana y listo…

Pierdo evidentemente el sentido del tiempo, sólo mi esposa lleva cuenta cabal recordándome cada dosis de las drogas mencionadas…

OCHO DÍAS de reposo absoluto, comienzo a tener plena conciencia de mis actos, mi cliente ya tiene abogado defensor en el Estado de México, se le atribuye delito patrimonial calificado como NO grave, pero no tiene dinero, resultaría indispensable garantizar la “reparación del daño” para además solicitar lo que coloquialmente se le conoce como una fianza, que no es otra cosa más allá de LIBERTAD BAJO CAUCIÓN…

Cada día recobro mayor lucidez, ahora las dosis de los medicamentos son menores, sin embargo, especialmente por las noches se agravan los síntomas, de eso se trata, de ir disminuyendo el dopaje para enfrentar mi situación y me imagino que de esta forma podrá, mi estimada y fina Doctora RIVAS, realizar su trabajo, brindarme TERAPIA PERSONAL no a través de terceras personas, aun cuando se trate de mi esposa…

DOS SEMANAS de reposo, ahora sí, creo estar en condiciones de ser tratado sin “INTERMEDIARIA” (Mi esposa), han disminuido las taquicardias, no así los sentimientos de “CULPA” por haber “PUESTO” (Como se dice en el argot policiaco) a mi cliente para que fuera privado de su libertad…

Cada noche tiene como unas treinta horas, en las cuales siento diversos grados de culpabilidad, ganas de orinar pero mi vejiga está vacía, sudoraciones en frío, ese VACÍO que “JALA” mi esternón hacia mi espalda es incesante, llego a tener inclusive pensamientos suicidas para terminar con esta situación…

Entonces sí, en efecto, llego a conocer pero sobre a todo a RECONOCER a mi gran TERAPEUTA, es fina, educada, meticulosa, sabe “esculcar” mis pensamientos, pero sobre todo con un gran sentido humano denota perfectamente su ética, definitiva dedicación y gran profesionalismo, comienzan terapias personalizadas, ya puedo conducir mi automóvil, de modo que con educación pero firmeza separa a mi esposa de mi TERAPIA, claro, es personalísimo, así debe ser…

A caray, le faltarían como diez libretas a la Doctora RIVAS para anotar TODO lo que siento, salvo que por su amplia experiencia toma notas breves que le servirán de guía…

Fácilmente se percata de mi recuperación, se avanza día a día, se retiran paulatinamente los medicamentos más fuertes, disminuyen significativamente los síntomas, las noches tienen menos horas, ahora si la noche es para DESCANSAR, si bien no para dormir completa y relajadamente, SI DESCANSO, cumplo con mi parte de no tomar alcohol, eso también cuesta mucho trabajo…

DICIEMBRE DE DOS MIL QUINCE, el alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y mortal, cumplo seis años sin una gota de alcohol en mi cuerpo, siete sin fumar, hago ejercicio, soy un profesionista y empresario exitoso, bajo el entendido que el éxito no sólo se mide en la cartera, esa palabra contiene un sinfín de acepciones y gran contenido;

Buena relación con tu familia, empleados, clientes, un manejo de tu tiempo debidamente distribuido, trabajamos para vivir no viceversa,…

Como sigo siendo ansioso, me autodefiní con mi TERAPEUTA, como EL PACIENTE IMPACIENTE…

Ahora como PACIENTE de la Doctora ADRIANA RIVAS me encuentro IMPACIENTE por compartirles mi gran experiencia; El primer paso de un adicto lo es, sin duda alguna RECONOCER LA EXISTENCIA del problema, desde luego el segundo paso será tener las agallas, ganas y voluntad para afrontarlo, con sobriedad podrás resolver TODOS tus compromisos, no agrandarás los problemas, cada cosa en su justa y exacta dimensión, afrontarás lo que antes era un gran problema con inteligencia y sagacidad, así es la sobriedad, te permite libremente estudiar y elegir las mejores alternativas, tanto en el ámbito personal como laboral.

Mi mejor deseo es para aquellos que tienen en estos momentos un problema que requiera de tratamiento de una TERAPEUTA, que se pongan en las mejores manos, ya lo saben, de mi estimada y fina DOCTORA ADRIANA RIVAS a quien con afecto, admiración y respeto le dedico estas líneas.

EL PACIENTE IMPACIENTE.

P.D.- Quiero y debo aclarar; Tengo exactamente los mismos problemas que cualquier en mi situación; Familiares, económicos, profesionales, laborales, etc., mi lucidez y sobriedad trae aparejada estabilidad emocional y de elección en todos esos ámbitos, por lo cual NINGÚN problema será imposible de resolver, especialmente si MI COUCH PERSONAL, mi TERAPEUTA y AMIGA me sigue apoyando compartiendo un poco de sus grandes conocimientos, que continúe gozando de salud y la PACIENCIA que se requiere para atender a SU PACIENTE “IMPACIENTE”…

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